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Re: <GCE> Para Francisco Cabrera Castillo
Para Francisco Cabrera Castillo:
¿Dónde y cuando se puede adquirir el libro "DEL EBRO A GANDESA"?. ¿Cúal es
su precio incluidos los 4 CD,s de mapas?
Francisco, si te es posible ponte en contacto conmigo a través de mi correo
particular, ya que tengo algo que decirte.
WADICKX@xxxxxx
Fernando Badía
----- Original Message -----
From: "Francisco Cabrera Castillo" <cdbe@xxxxxx>
To: <gce@xxxxxx>
Sent: Sunday, May 05, 2002 9:26 PM
Subject: Re: <GCE> sobre la batalla del Ebro
Todos los comentarios a las cuestiones que formula,
las encontrará en el libro "Del Ebro a Gandesa" de la
Editorial Almena.
Le adjunto una síntesis.
Una hipótesis interesante.
Todos los historiadores y cuántos otros han escrito sobre la Batalla del
Ebro coinciden, en que la misión exclusiva de esta Batalla era producir el
colapso de la ofensiva nacional, que lenta pero implacable, acercaba sus
tropas hacia Valencia.
Las primeras teorías en este sentido fueron muy pronto publicadas:
Boletín Decenal de Información del E. M. C. republicano del día 10-8-38.
“Cuando escribimos estos comentarios ha terminado la primera parte
de la vasta y trascendental operación imaginada por el mando republicano,
para responder ofensivamente al gigantesco esfuerzo que viene haciendo en
Levante el enemigo invasor de España.
Este se obstinaba en llevar adelante su maniobra, enderezada a la
ocupación de Sagunto y Valencia. Y para ello había acumulado enormes
cantidades de material alemán e italiano, y transportado a la primera línea
la casi totalidad de las tropas italianas traídas a España. Además, con
fines de ambición territorial y económica y también para obligarnos a
desguarnecer o debilitar los sectores centrales, había montado en
Extremadura una operación de gran estilo, confiándola a los generales
Saliquet y Queipo de Llano.
La última fase de la Batalla de Levante comenzó en Sarrión. Y en un frente
reducido alinearon los franquistas y sus auxiliares exóticos una verdadera
nube de Baterías, cañones de diversos calibres, tanques y aviones italianos.
Bajo el amparo de tan formidables elementos mecánicos de destrucción, las
Divisiones italianas, flanqueadas por otras marroquíes e
“hispanocipayos”, lograron avanzar por la carretera de Teruel a
Sagunto. Nuestra línea cedió sin romperse. Retrocedimos ante la presión,
pero este retroceso no fue jamás una derrota. El repliegue, lento,
calculado, metódico, apoyado por vigorosos contraataques, nos permitió
evacuar sin pérdidas el saliente de Mora de Rubielos, y ocupar nuevas
posiciones preparadas de antemano y que cubrían los caminos de Segorbe y
Sagunto. Ha sido en torno de Vivér, donde ha hecho crisis la formidable
batalla. Nuestra resistencia indomable paralizó al contrario. Las Divisiones
italianas sufrieron pérdidas enormes. Y hubo al fin una “lisis”,
que una radio de Zaragoza explicó de modo poco satisfactorio.
Y en este momento trascendental es cuando nuestro Ejército del Ebro se
arroja a la empresa arriesgada, audaz, compleja y dificílisima de cruzar el
Ebro y romper el frente faccioso de su orilla occidental.
Examinemos ahora los resultados alcanzados: En primer lugar, se ha
impuesto al enemigo una profunda variación de sus planes. Se le ha hecho
detener indefinidamente su marcha sobre Sagunto y Valencia, obligándole a
llevar al Ebro Unidades de reserva no desgastadas ni melladas en la pugna
levantina. Se ha influido sobre la moral de sus tropas y de su retaguardia y
dado confianza y seguridad en el propio valer y esfuerzo a nuestros
soldados, mandos y oficiales. Se ha demostrado al extranjero que la
República, lejos de estar vencida, dispone aún de energías y recursos
incalculables.
En la madrugada del lunes 25 de julio el Ejército republicano pasa el Ebro
por varios puntos, entre su desembocadura y Mequinenza. En unos parajes, no
halló resistencia alguna. En otros, se vio forzado a empeñar combate. Pero
al mediodía muchos miles de hombres y considerable material estaban en la
otra margen del río y eran acogidos con inmensa y conmovedora alegría por
los vecindarios ribereños.
El enemigo reaccionó, sobre todo, con su aviación. Todas sus Escuadrillas
acudieron de los aeródromos aragoneses y de los frentes levantinos. E
intentaron una acción de aplastamiento y pánico. Fracasaron. El soldado no
se dejó impresionar. Cuando un puente sufría daños, se le reparaba con
rapidez. Los Batallones una vez en el otro lado, se formaban y se dirigían
intrépidamente hacia los objetivos designados por el Mando. No hubo
confusión ni desorden en Cuerpo alguno. Todas las Unidades rivalizaron en
disciplina y sangre fría. Durante muchas horas, como han hecho notar los
corresponsales ingleses que seguían las operaciones, éstas tuvieron una
característica singular, la de un duelo dramático entre la infantería y la
aviación. Y aquélla, apoyada por la artillería antiaérea, concluyó por
imponerse y obtener el resultado táctico y estratégico que sus jefes
consideraban indispensable.
Al día siguiente, el adversario reaccionó de nuevo con sus centenares de
aviones. Y volvió a fracasar. El Ebro dejó de ser obstáculo para nuestro
Ejército. Se ocuparon, en una zona larga y honda, pueblos y montes, valles y
masías. Se hicieron muchos prisioneros (unos 5.000 cuando redactamos estas
impresiones) y se conquistó un importante material (en el que figuran unas
Baterías de respetable calibre). Y en suma, se pusieron los jalones de las
nuevas ofensivas, de un modo firme y con arreglo a planes estudiados
largamente.
El enemigo reaccionará con furia. Ya lo sabemos y lo esperamos. Pero la
realidad es que sus proyectos han sufrido un golpe tremendo. Contaba,
jactancioso con nuestra pasividad, que consideraba permanente. Jamás podía
imaginarse que, posiciones tan magníficamente protegidas por el foso del
Ebro, pudieran ser atacadas. Pero es que no contaba con que el valor y la
capacidad de los soldados alcanzan proporciones de epopeya cuando está en
juego la libertad de la Patria. Su desengaño, por tanto, ha sido cruel. Y no
pecamos de optimistas si decimos que le esperan otras decepciones no menos
dolorosas”.
Ciertamente, como consecuencia de esta acción republicana, el general
Franco:
- Paró su ofensiva sobre Valencia, lo que representó un éxito inicial para
el general Rojo, Jefe del E. M. C.
- Aceptó el desafío, enviando a la zona de los nuevos combates numerosas
Divisiones.
- Al fin venció, al disponer de mayores medios de destrucción y de una
capacidad superior para el empleo masivo y coordinado de la Artillería, la
Aviación y la Infantería.
Pero varios años de investigaciones me llevan a plantear la hipótesis de
que los objetivos de esta Batalla no eran “exactamente” el
detener la ofensiva sobre Valencia, sino que su desarrollo fue una evolución
de “los planes” que el general Vicente Rojo Lluch y su Estado
Mayor (¿Inducidos tal vez por el Presidente Companys?), venían preparando
para defender a Cataluña del avance de las fuerzas del general Franco, de
tal modo que anticipándose a las resoluciones de la Conferencia de Munich,
consideraron que el “status quo” que se impondría, con la
consiguiente estabilización definitiva de la línea del frente (que en
aquellos momentos discurría por el trazado de los ríos Segre y Ebro),
“conllevaría la pérdida de una parte territorial de Cataluña”,
es decir, toda la zona al Sur del Ebro, precisamente donde de desencadenó la
batalla.
¿ Estaba el Gobierno de Cataluña dispuesto a perderla, pudiéndolo evitar
?
¿ Es ésta la clave de la Batalla del Ebro ?
¿ Es ésta una explicación lógica a porqué se desarrolló la batalla en una
zona sin ningún valor militar estratégico ?
¿ Se encuentra la explicación definitiva y documental en el archivo
personal (inédito) del general Vicente Rojo Lluch ?
¿ Hay alguien interesado en que no se sepa la verdad ?
¿Es ello justificable ante la Historia?
(Cuestiones que son todo un reto para los estudiosos de la Guerra Civil en
general y de la Batalla del Ebro en particular).
A este respecto es significativo poner de relieve la que se podría
denominar “Línea Maginot Catalana”, que empezó a construirse en
1936 por la “Conselleria de Defensa de la Generalitat de
Catalunya”, en la zona en que se desarrolló la Batalla del Ebro. Por
los límites de la comarca de la Terra Alta, son aún perceptibles las obras
de fortificación, refugios, polvorines camuflados y pistas militares, que se
construyeron “para una defensa en toda regla de Cataluña, si llegaba
el caso”, (y el caso había llegado) precisamente “en sus límites
históricos” y no apoyándose en los accidentes geográficos (ríos Segre
y Ebro) como parecería estratégicamente más prudente.
En resumen, planteo la interesante hipótesis de que ante la inminente
celebración de la citada Conferencia de Munich en el mes de septiembre de
1938, la ofensiva del G. E. R. O. (léase Ejército de Cataluña)se
desencadenó:
1º. Con la “única finalidad” de establecer la línea del frente
en el río Algàs y los puertos de Beceite.
2º. Que la prevista caída de Valencia para el día 25 de julio, fue “la
excusa” para camuflar una decisión político-militar.
3º. Que el G. E. R. C. no apoyó esta ofensiva, por sus “peculiar
objetivo final”.
4º. Que se planteó “con todo el detalle y los medios necesarios”
para conseguirlo.
No obstante, la Batalla del Ebro presenta todavía hoy “una serie de
interrogantes, mentiras históricas y leyendas”, que justifican mi idea
de la creación de un Centro de Estudios sobre la misma en Gandesa.
Con esta obra he pretendido aportar, al menos, un grano de arena para su
total esclarecimiento. Si lo he conseguido o no, eso es ya “otra
historia”.
Gandesa 2002, LXIV Aniversario de la Batalla del Ebro.
Francisco Cabrera Castillo.
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